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Las curvas se apoderan de la decoración en tu hogar.

Sin duda alguna, la curva es bella en cualquier contexto y lo que es mejor aún, es libre.

 

Atrae y atrapa en sus formas redondeadas y sin aristas, por lo que es lógico que al estar presente en la decoración del hogar nos haga sentir más a gusto y en un ambiente protegido.

 

Aunque por momentos se vio opacada con el auge del minimalismo, está recuperando su poder y su magia en el interiorismo y actualmente encuentra un aliado en el modernismo, que sostiene que las formas curvas aportan suavidad, fluidez y movimiento.

 

Con reminiscencias en las construcciones clásicas, griegas y romanas -y también en el feng shui- es un recurso del que no se debe abusar en los ambientes, ya que en exceso puede generar sensaciones de inquietud e inseguridad.

 

La ventaja de la curva a la hora de decorar, es que permite gran libertad geométrica y ayuda a aprovechar mejor el espacio. En las paredes, contribuye a dar una mayor sensación de movimiento, aportando dinamismo a los lugares en los que es la protagonista.

 

Para completar las decoraciones basadas en elementos curvos, la iluminación, especialmente la indirecta, ayuda a resaltar los volúmenes tridimensionales, potenciando, además, esa atmósfera.

 

A la hora de incorporar los muebles, ten cuidado con los de líneas rectas. Procura no pegarlos a la pared, para no crear un fuerte contraste. Lo ideal es adaptar los muebles a esa forma o resaltar la pared, dejándola inmaculada y convirtiéndola en protagonista del espacio.

 

Las curvas son muy versátiles, ya que permiten conectar espacios o aportar profundidad en aquellas zonas donde lo necesitas. En lo que a muebles se refiere, tienen un valor agregado de suavidad y un toque femenino y sensual, que no puede ser considerado cursi en lo absoluto.

 

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